El artículo “The social crisis of water in Aconcagua, Chile: privatized rights management and collaborative usage strategies in a context of mega-drought”, publicado en 2025 en la revista Ecology and Society analiza los conflictos asociados a la gestión del agua en la cuenca del río Aconcagua y las formas de colaboración que han surgido en un contexto de megasequía, relevando tanto los avances como los desafíos que persisten para una gobernanza más inclusiva.
La cuenca del río Aconcagua constituye un territorio marcado por múltiples usos, actores e intereses en torno al agua. En este contexto, la investigación desarrollada por Paola Bolados García, Tomás Undurraga y María Ignacia Ibarra, estudia cómo los conflictos asociados al agua han evolucionado y, al mismo tiempo, han dado lugar a nuevas formas de colaboración entre actores del territorio.
El estudio aborda la cuenca del Aconcagua como un territorio hidrosocial, reconociendo que la gestión del agua no depende únicamente de sus características físicas, sino también de las relaciones sociales, institucionales y políticas que determinan sus distintos usos y formas de valoración. Para desarrollar la investigación, el equipo combinó análisis documental, 19 entrevistas semiestructuradas, observación participante en cinco mesas hídricas regionales realizadas entre 2023 y 2024, y metodologías de cartografía participativa.
Conflictos que también abren espacios de colaboración
Entre sus principales resultados, la investigación identifica importantes diferencias entre los actores respecto de la gestión y valoración del agua. Mientras municipios y Servicios Sanitarios Rurales —referidos en el artículo como APR— ponen énfasis en las brechas de acceso e infraestructura, las organizaciones de usuarios destacan los derechos de aprovechamiento y la autogestión; pequeños agricultores relevan su vulnerabilidad frente a la sequía y organizaciones socioambientales incorporan perspectivas asociadas a la justicia ecológica.
Estas diferencias también adquieren expresiones territoriales. El estudio identifica una mayor presencia de conflictos asociados a la minería en la parte alta de la cuenca, a la expansión de la agroindustria en su zona media y a problemáticas de contaminación hacia la zona baja.
Sin embargo, uno de los principales aportes del artículo es mostrar que los conflictos no necesariamente impiden la colaboración. La crisis hídrica también ha generado nuevas articulaciones entre municipios, organizaciones de agua potable rural, autoridades regionales, organizaciones socioambientales y otros actores, además de espacios de diálogo orientados a buscar respuestas colectivas frente a la escasez hídrica.
La investigación advierte, al mismo tiempo, que persisten importantes obstáculos para avanzar hacia una gobernanza colaborativa. Entre ellos se encuentran las asimetrías de poder entre actores, la desconfianza y las desigualdades históricas asociadas al acceso y gestión del agua. Por ello, las experiencias de colaboración desarrolladas en la cuenca representan avances, pero todavía enfrentan importantes desafíos para incidir en la toma colectiva de decisiones.
Un aporte a la reflexión sobre la gobernanza del agua en Aconcagua
Los resultados de esta investigación dialogan directamente con uno de los desafíos que impulsa la Red por el Agua: fortalecer la articulación entre actores y generar espacios donde diferentes conocimientos, experiencias y perspectivas puedan encontrarse para avanzar hacia una gestión más integrada, participativa y sostenible del agua en la cuenca.
El estudio aporta así nuevos antecedentes para comprender que los desafíos hídricos del Aconcagua no se relacionan únicamente con la disponibilidad física del agua, sino también con las formas en que los distintos actores se organizan, participan, toman decisiones y construyen acuerdos en torno a ella.